Perspectivas para 2026: Batallas entre divisas, un aumento en los metales y niveles históricos para Bitcoin

Economies.com
2025-12-31 20:23PM UTC

El panorama global de inversión en 2026 se caracteriza por trayectorias marcadamente divergentes entre los metales preciosos y las criptomonedas. Si bien el oro y la plata siguen beneficiándose de factores macroeconómicos favorables, el bitcoin y otros activos digitales se enfrentan a dificultades derivadas de las restricciones de liquidez, la incertidumbre regulatoria y la cambiante tolerancia al riesgo de los inversores. Esta divergencia subraya la importancia de recalibrar las carteras de inversión en función de la evolución de las condiciones macroeconómicas y los perfiles de riesgo cambiantes.

Metales preciosos: un refugio seguro impulsado por la macroeconomía

El oro se ha consolidado en 2026 como un pilar fundamental de la resiliencia macroeconómica. Según un informe de FX Empire, el precio del oro aumentó un 65% en 2025, con pronósticos que apuntan a un posible avance hacia los 6.000 dólares por onza en 2026. Este desempeño se ve respaldado por los persistentes riesgos inflacionarios, las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal y el debilitamiento del mercado laboral, factores que impulsan la demanda de activos refugio. Las compras de los bancos centrales, especialmente en los mercados emergentes, refuerzan aún más el atractivo estructural del oro.

La plata, a pesar de su mayor volatilidad, también ha mostrado un fuerte impulso, registrando ganancias del 142,6% en 2025. Su doble función como materia prima industrial y activo especulativo crea una dinámica única, aunque su trayectoria de precios sigue siendo más sensible a los ciclos económicos en la demanda industrial y el posicionamiento especulativo que el oro, según los análisis de mercado.

El entorno macroeconómico de 2026, caracterizado por el aumento de las tensiones geopolíticas, la depreciación del dólar y las expectativas de recortes de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, posiciona al oro como una cobertura principal contra los riesgos sistémicos. En conjunto, estos factores sugieren que los metales preciosos seguirán siendo una clase de activo estratégica para los inversores que buscan mitigar los riesgos a la baja en una economía global fragmentada.

Criptomonedas: corrección, incertidumbre y un camino hacia la recuperación

El rendimiento de Bitcoin en 2025 fue notablemente más bajo, con una corrección del 22% en el cuarto trimestre, cotizando cerca de los 87.000 dólares en diciembre de 2025, muy por debajo del máximo de 125.000 dólares de octubre. Este bajo rendimiento pone de manifiesto la sensibilidad de Bitcoin a las condiciones de liquidez y a los cambios regulatorios. Según los analistas de la plataforma StockTwits, la corrección refleja una fase de ajuste más amplia impulsada por el cambio de comportamiento de los inversores y unas condiciones monetarias más restrictivas.

Los riesgos en torno al mercado de criptomonedas siguen siendo elevados en 2026. La incertidumbre regulatoria, especialmente en Estados Unidos, sigue lastrando la adopción institucional, mientras que el posicionamiento especulativo deja al mercado vulnerable a una mayor volatilidad. Dicho esto, las perspectivas no están exentas de optimismo. Las previsiones de Grayscale para 2026 sugieren la resolución del ciclo de mercado de cuatro años, con la posibilidad de que Bitcoin alcance un nuevo máximo histórico en el primer semestre de 2026, respaldado por un marco regulatorio más claro y el aumento de las entradas de capital institucional.

Implicaciones estratégicas para los inversores

Las trayectorias divergentes de los metales preciosos y las criptomonedas exigen un enfoque matizado para el posicionamiento de la cartera. Para los inversores que priorizan la estabilidad macroeconómica, el oro ofrece una cobertura fiable contra la inflación, la depreciación de la moneda y las perturbaciones geopolíticas. Su función como reserva de valor se ve reforzada por la demanda de los bancos centrales y las fluctuaciones técnicas en las tendencias de precios.

En cambio, las criptomonedas siguen siendo activos de alto riesgo y alta rentabilidad. Si bien el potencial a largo plazo de Bitcoin no ha desaparecido, sus perspectivas a corto y mediano plazo siguen ensombrecidas por las restricciones de liquidez y los desafíos regulatorios. Los inversores con mayor tolerancia al riesgo podrían considerar una exposición selectiva a las criptomonedas, especialmente a medida que la infraestructura institucional madure —como los fondos cotizados en bolsa y las criptomonedas estables—, según las expectativas del mercado, pero solo dentro de un marco estricto de gestión de riesgos.

Conclusión

El panorama de inversión de 2026 destaca un contraste crucial entre las oportunidades macroeconómicas en metales preciosos y las presiones correctivas que enfrentan las criptomonedas. El atractivo persistente del oro como refugio seguro contrasta claramente con la volatilidad cíclica del bitcoin y los obstáculos regulatorios. Para los inversores, la mejor opción consiste en alinear la asignación de activos con los fundamentos macroeconómicos, manteniendo una gestión de riesgos rigurosa. A medida que avance el año, la interacción entre estas clases de activos seguirá siendo un rasgo distintivo de los mercados globales.

Bitcoin versus oro: ¿qué activo podría tener mejor rendimiento en 2026?

El oro ha superado claramente al bitcoin este año, aunque ambos se encuentran actualmente en fases correctivas. La consolidación del bitcoin corre el riesgo de una ruptura a la baja, mientras que el oro espera un nuevo impulso. Ante las expectativas de recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, ambos activos se mantienen en posición de fortaleza a largo plazo.

El oro y el bitcoin suelen considerarse competidores por el capital de los inversores, pero es importante destacar varias diferencias fundamentales, en particular la volatilidad y la percepción predominante de bitcoin como un activo de alto riesgo. En cuanto a la rentabilidad anual, el oro ha sido el claro ganador, con un aumento de más del 65%, mientras que el bitcoin sigue luchando contra su actual caída del 5%. La amplia corrección del bitcoin y el retroceso local y dinámico del oro crean condiciones atractivas para el reposicionamiento a largo plazo a niveles de precios más atractivos. En este contexto, se justifica un análisis de la configuración técnica actual de ambos activos y sus perspectivas para el próximo año.

Bitcoin espera una ruptura de su rango de consolidación

Al comparar el comportamiento reciente de Bitcoin con sus ciclos históricos durante más de una década, muchos analistas señalan un patrón recurrente que sugiere que el mercado se encuentra actualmente en una fase correctiva que podría extenderse durante gran parte del próximo año. Este escenario se vuelve más probable si Bitcoin rompe por debajo de su rango de consolidación actual entre $80,000 y $94,000 por moneda. Una ruptura a la baja de este tipo podría abrir la puerta a presiones de venta hacia el nivel de $74,000.

En el corto plazo, la demanda claramente está teniendo dificultades para recuperar el control, en gran medida debido a las continuas salidas de fondos cotizados en bolsa, que por sí solos vieron salir alrededor de 780 millones de dólares en activos bajo gestión durante el período de vacaciones.

En consecuencia, el escenario base supone una mayor profundización de la corrección, aunque mantiene la opinión de que la tendencia a largo plazo sigue siendo alcista y que retrocesos más profundos pueden ofrecer oportunidades para construir posiciones largas a precios más favorables.

El oro retrocede hacia fin de año

El período navideño se caracterizó por la continuación de la tendencia alcista general del oro, que alcanzó un máximo justo por debajo de los 4.600 dólares por onza. Sin embargo, estos niveles resultaron efímeros, ya que un fuerte retroceso borró todas las ganancias del período navideño y empujó los precios hacia la zona de los 4.300 dólares por onza.

El inicio del nuevo año no altera significativamente las perspectivas positivas a mediano plazo para el oro, dadas las expectativas de nuevos recortes de tasas de interés y expansión fiscal en Estados Unidos, junto con las persistentes tensiones geopolíticas, en particular las relacionadas con Taiwán. En un escenario objetivo conservador, suponiendo que persistan las condiciones favorables para el crecimiento, el oro podría acercarse al nivel psicológicamente importante de 5.000 dólares por onza.

En comparación con Bitcoin, el oro parece actualmente más propenso a mantener su trayectoria alcista. Sin embargo, si la corrección de Bitcoin se profundiza aún más, su potencial alcista porcentual podría ser significativamente mayor, siempre que se reanude el impulso alcista. En ambos mercados, una postura moderada de la Reserva Federal —con los mercados descontando al menos dos recortes de tipos en los próximos doce meses— generalmente favorecería a los compradores.

¿Qué impulsará los mercados de divisas en 2026?

1. La dirección de los tipos de interés, no su velocidad

Para 2026, los principales bancos centrales ya no compiten por subir los tipos de interés. En cambio, los mercados prevén una flexibilización gradual y condicional, con diferencias de ritmo entre regiones. Las instituciones clave que configuran las expectativas cambiarias incluyen la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo. Lo que importa ahora es el posicionamiento relativo: quién recorta primero, quién se detiene más tiempo y quién muestra cautela. Pequeñas diferencias en este aspecto pueden influir más en los tipos de cambio que los titulares de las noticias.

2. Flujos de capital y preferencia por el rendimiento

En condiciones de mercado más tranquilas, los inversores tienden a favorecer políticas predecibles, rendimientos estables y marcos de liquidación claros. Esto respalda a las principales divisas, pero limita las fluctuaciones bruscas a menos que surjan nuevos riesgos.

3. Comercio, energía y cadenas de suministro

Los precios de la energía y las rutas comerciales siguen influyendo en las monedas, particularmente en Europa, pero estos factores ahora juegan un papel más bien secundario en lugar de actuar como impulsores primarios en comparación con años anteriores.

Perspectivas del dólar estadounidense para 2026

El dólar estadounidense entra en 2026 con una posición de fortaleza, respaldado por la solidez de los mercados de capitales, la fuerte demanda de activos estadounidenses y su continua función como moneda de reserva mundial. Sin embargo, el impulso alcista parece más limitado que en años recientes.

Perspectivas del dólar para 2026:

– Es posible una depreciación gradual si las tasas de interés estadounidenses caen más rápido que las de sus pares.

– Es poco probable que se produzca una caída pronunciada sin un shock político.

– El dólar sigue siendo atractivo en períodos de incertidumbre.

Para los compradores de libras esterlinas y euros, pueden surgir oportunidades favorables, pero podrían cerrarse rápidamente.

Perspectivas de la libra esterlina para 2026

El papel de la libra esterlina en 2026 se centra más en el valor relativo que en el debate interno. El Reino Unido se beneficia de un sistema financiero consolidado, una comunicación política clara y una demanda sostenida de activos británicos. Persisten los desafíos, pero en general se comprenden y ya se han descontado.

Perspectivas de la libra esterlina para 2026:

– Es probable que se negocie dentro de rangos definidos frente al dólar y el euro.

– Más sensible a los cambios en las expectativas de las tasas de interés que a los titulares de las noticias.

– Las oportunidades suelen surgir en torno a las reuniones de los bancos centrales.

En las transacciones relacionadas con propiedades, es probable que la planificación sea más efectiva que la especulación en 2026.

Perspectivas del euro para 2026

Las perspectivas para el euro mejoran a medida que se reducen los diferenciales de tipos de interés, aunque su rendimiento sigue siendo selectivo. Entre sus fortalezas se incluyen un amplio bloque comercial, una mejor coordinación fiscal y una menor presión sobre los costes energéticos en comparación con años anteriores. Persisten las limitaciones debido al crecimiento desigual entre los Estados miembros.

Perspectivas del euro para 2026:

– Desempeño más estable frente al dólar.

– Negociación dentro de un rango limitado frente a la libra esterlina.

– Las mayores ganancias están vinculadas a la claridad de las políticas más que a las sorpresas.

¿Qué significa esto para las grandes transferencias de divisas en 2026?

Para particulares y empresas que transfieran £50,000 o más, las fluctuaciones cambiarias serán más significativas de lo previsto. Los mayores riesgos en 2026 incluyen esperar sin un plan, depender de los tipos de cambio al contado de última hora e ignorar las herramientas de protección contra caídas.

Los enfoques más inteligentes incluyen la monitorización de precios mediante órdenes condicionales, contratos a plazo para fijar los costes conocidos y transferencias escalonadas para reducir el riesgo de timing. Estas estrategias buscan proteger los resultados en lugar de perseguir picos de demanda.

Planificación monetaria a corto y largo plazo

A corto plazo, durante semanas o meses, es probable que los mercados experimenten rangos de calma interrumpidos por picos ocasionales, con los mensajes de los bancos centrales como principal catalizador. A largo plazo, de seis a dieciocho meses, las tendencias se verán impulsadas por las trayectorias políticas relativas, y los movimientos importantes requerirán cambios estructurales en lugar de ruido temporal.

Conclusión final: una visión práctica de las monedas en 2026

Los mercados de divisas en 2026 premian más la preparación que la predicción. En lugar de preguntarse si una moneda subirá o si hoy es el mejor día, la pregunta más relevante es cómo gestionar la exposición eficazmente en un entorno determinado por las trayectorias políticas relativas, una gestión disciplinada del riesgo y una planificación clara.

La libra esterlina se encamina a su mayor ganancia semanal frente al dólar desde 2017, pero cae frente al euro

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2025-12-31 16:31PM UTC

La libra esterlina cayó ligeramente frente al dólar el miércoles, pero sigue camino de registrar su mayor ganancia anual en ocho años.

Sin embargo, la libra ha tenido un rendimiento inferior al del euro en 2025 y se espera que termine el año como la moneda europea más débil.

La libra esterlina cayó un 0,2% frente al dólar, a 1,3436 dólares. A lo largo del año, la libra ha ganado un 7,5%, marcando su mayor alza anual desde el 9,5% de 2017.

En cambio, el euro, el franco suizo y las coronas noruega y sueca han subido entre un 13% y un 19% frente al dólar este año.

Frente al euro, la libra esterlina cayó un 0,1% el miércoles y ha bajado más de un 5% durante 2025, a 87,24 peniques, su mayor caída anual frente a la moneda única desde 2020.

Las preocupaciones fiscales limitan las ganancias

A pesar de la fortaleza de la libra esterlina frente a un dólar ampliamente más débil, la incertidumbre política interna, las preocupaciones sobre las finanzas públicas del Reino Unido y el crecimiento estancado pesaron sobre la moneda durante la segunda mitad del año.

El acontecimiento clave para los operadores de divisas fue el presupuesto de otoño, pero el anuncio fiscal de noviembre se aprobó sin mayores controversias, aliviando parte de la presión que se había acumulado sobre la libra en la última parte del año.

Se espera que el rendimiento de la libra esterlina en 2026 dependa de las medidas de política monetaria del Banco de Inglaterra. El banco central recortó los costes de financiación cuatro veces en 2025, incluyendo la de diciembre, aunque el Comité de Política Monetaria sigue dividido, y las autoridades monetarias señalan que el ritmo de los recortes de tipos podría ralentizarse aún más.

Los operadores del mercado monetario aún no han descontado completamente otro posible recorte de tipos antes de junio. Actualmente, los mercados estiman una flexibilización de alrededor de 40 puntos básicos para finales de año, lo que implica una probabilidad de aproximadamente el 60 % de un segundo recorte de tipos.

Kevin Thozet, miembro del comité de inversiones de Carmignac, dijo: “Con el presupuesto ya superado, la desaceleración del crecimiento económico, el debilitamiento del mercado laboral y el aumento de los rendimientos de los bonos permitirán al Banco de Inglaterra recortar aún más los tipos de interés”.

Añadió: “El dilema que afrontan los responsables políticos se ha aliviado, al menos en el corto plazo”.

Wall Street cae al concluir el año 2025

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2025-12-31 16:16PM UTC

Los índices bursátiles estadounidenses cayeron al abrir el miércoles —la última sesión de negociación de 2025—, aunque Wall Street sigue camino de registrar fuertes ganancias anuales.

Las acciones tecnológicas se vieron sometidas a una presión cada vez mayor en medio de la toma de ganancias a medida que el año llega a su fin.

Las actas de la última reunión de la Reserva Federal, publicadas el martes, revelaron una marcada división entre los responsables de las políticas sobre la decisión de recortar las tasas de interés a principios de este mes.

Las actas también mostraron que las autoridades apoyaron nuevos recortes de tasas si la inflación se desacelera con el tiempo, en línea con las expectativas.

Los pronósticos de 19 funcionarios que asistieron a la reunión de diciembre, incluidos 12 miembros con derecho a voto, apuntaron la posibilidad de un recorte adicional de la tasa en 2026 seguido de otro en 2027, lo que podría reducir la tasa de política a alrededor del 3%, un nivel que los funcionarios consideran "neutral", lo que significa que no restringe ni estimula significativamente el crecimiento económico.

En las operaciones bursátiles, el Promedio Industrial Dow Jones cayó un 0,3% (158 puntos), hasta los 48.206 puntos a las 16:14 GMT. El S&P 500, en su conjunto, bajó un 0,3% (23 puntos), hasta los 6.873 puntos, mientras que el Nasdaq Composite cayó un 0,3% (80 puntos), hasta los 23.339 puntos.

Indonesia insinúa fuertes caídas en los suministros de níquel, lo que eleva los precios

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2025-12-31 15:21PM UTC

Los precios del níquel en la Bolsa de Metales de Londres (LME) subieron alrededor de un 5% a sus niveles más altos en varios meses después de que Indonesia, el mayor productor de níquel del mundo, señalara planes para reducir la producción a partir de 2026, en un esfuerzo por revertir una prolongada caída del mercado causada por el exceso de oferta.

El mercado del níquel se vio sacudido por los comentarios del ministro de Energía y Recursos Minerales de Indonesia, Bahlil Lahadalia. En una entrevista con CNBC Indonesia, afirmó que el país planea reducir la producción de níquel a partir de 2026 para ayudar a reequilibrar la oferta y la demanda e impulsar los precios. Estas declaraciones desencadenaron un repunte inmediato, con los contratos de níquel a tres meses en la LME subiendo a 16.560 dólares por tonelada métrica, su nivel más alto desde marzo.

Los recortes propuestos subrayan la enorme influencia de Indonesia en el mercado, ya que el país representa alrededor del 70% del suministro mundial de níquel. El gobierno ejerce el control mediante un sistema de cuotas mineras conocido localmente como RKAB. Al restringir la emisión de estas cuotas, las autoridades pueden regular eficazmente el flujo de materias primas y el suministro global. Los comentarios del ministro fueron ampliamente interpretados como una clara señal de su intención de cerrar el grifo.

Una paradoja de su propia creación

Esta medida pone de relieve una paradoja que la propia Indonesia contribuyó en gran medida a crear. Una década de crecimiento explosivo de la producción, impulsada por la abundancia de recursos e incentivos políticos favorables, convirtió al país en un proveedor dominante de níquel utilizado en acero inoxidable y baterías para vehículos eléctricos. Sin embargo, el aumento repentino de la oferta acabó superando la demanda, ejerciendo una presión sostenida sobre los precios durante gran parte de 2025 y provocando una acumulación de inventarios en la Bolsa de Metales de Londres (LME).

A pesar de su dominio del mercado, Indonesia no ha sido inmune a los efectos de la bajada de precios. La situación se ha visto agravada por una demanda menor de lo previsto en el sector de las baterías, un pilar clave para el crecimiento a largo plazo. Los fabricantes de automóviles están optando cada vez más por productos químicos de batería más económicos y con menor dependencia del níquel, como el fosfato de hierro y litio (LFP), lo que perjudica las perspectivas de demanda a largo plazo del metal.

¿Pueden realmente los recortes de producción reequilibrar el mercado?

Si bien la señal política ha impulsado la confianza a corto plazo, lograr una recuperación duradera sigue siendo un desafío. Las previsiones del Banco Mundial coinciden en gran medida con el reciente aumento, proyectando un precio promedio del níquel de 16.000 dólares por tonelada métrica en 2027.

Sin embargo, el superávit subyacente sigue siendo sustancial. La rusa Norilsk Nickel, uno de los mayores productores mundiales, aún prevé un superávit global de níquel refinado de alrededor de 275.000 toneladas métricas en 2026. Los analistas señalan que los recortes de Indonesia tendrían que ser profundos y de aplicación estricta para reducir significativamente el exceso de inventarios.

Los analistas del mercado advierten que, sin un cambio estructural en la dinámica de la demanda —como una renovada preferencia por las baterías de níquel para vehículos eléctricos o la aparición de nuevas fuentes de demanda—, cualquier repunte de precios podría tener dificultades para prolongarse. En última instancia, la escala y la credibilidad de la disciplina de suministro de Indonesia serán el factor decisivo que determinará el mercado del níquel durante los próximos dos años.